Hola a todos. Bienvenidos a este recorrido a través de la historia universal, donde hablaremos de la guerra fría, sus causas y consecuencias, asi como de los paises involucrados en este periodo. Espero que disfrtuen este blog y encuentre en él la respuesta a todas sus preguntas y una aclaración a sus dudas.

domingo, 14 de febrero de 2010

La doctrina Truman: Una politica de contención


La doctrina Truman, que recibió su nombre gracias al presidente Harry S. Truman, fue una política de “contención” adoptada por Estados Unidos con el fin de proporcionar un soporte a gobiernos que se resistían al comunismo, empezando con Grecia y Turquía quienes dejaron de recibir apoyo por parte de Gran Bretaña.
Ante la renuncia de Gran Bretaña frente al apoyo económico y militar a Grecia y Turquía, el Presidente norteamericano Harry Truman, se dirigió al congreso, el 12 de Marzo de 1947, para anunciar un cambio importante en los objetivos y estrategias de la política exterior. El propósito de este discurso era, principalmente, destacar la responsab
ilidad que debía adoptar Estados Unidos en defensa del “mundo libre” frente a la represión de los regímenes totalitarios y comunistas, pidiendo de manera concreta la autorización de una ayuda económica para Grecia y Turquía que oscilaba entre los 400 millones de dólares y, que a su vez, tenía intenciones estratégicas, por ser estos países una vía de acceso al Mar Negro y al corazón de la Unión Soviética. El argumento que el presidente dio a su congreso no fue otro que la supuesta intención de la Unión Soviética por expandir sus dominios, aprovechando la situación de Grecia para apoderarse de este país y más delante de Europa, el Oriente Medio, y Asia.
De esta manera, con el discurso propiciado por su presidente, Estados Unidos acepta, no solo un compromiso de ayuda y soporte con Grecia que se encontraba en una guerra civil entre un gobierno conservador pro-occidental y guerrillas comunistas, y con Turquía que, a su vez, se encontraba bajo la presión soviética, sino también la evidente decadencia de Gran Bretaña que pudo realizar un papel de contrapeso en este periodo de posguerra. Sin embargo, el discurso de Truman generó oposición alr
ededor del mundo, donde los partidos comunistas de la Europa Occidental manifestaron su protesta frente a esta nueva política.
Por su parte, la Unión Soviética, según el Compendio de Historia de la URSS y la Historia de la Política Exterior de
la URSS, consideró la política exterior de Estados Unidos como un derecho creado por este país para intervenir en los asuntos internos de otros y así evitar la expansión de la influencia comunista
Así pues, con la
Doctrina Truman, se empieza a evidenciar la división del mundo en dos grandes bloques: el primero que consta de Norteamérica y sus zonas de influencia y, el segundo, compuesto por los soviéticos y los países bajo su dominio. Posteriormente, esta división se hará más evidente con el Plan de Recuperación Económica, propuesto también por Estados Unidos.

La Guerra de Corea: Lo que pudo llegar a ser una tercera guerra mundial


La Guerra de Corea fue un conflicto bélico entre Corea del Norte y Corea del Sur que se desarrolló entre el 25 de Junio de 1950 y el 17 de Julio de 1953, durante el periodo de la Guerra Fría, donde ambos fueron apoyados por la Unión Soviética y Estados Unidos, respectivamente, por defender las mismas ideologías que sus países aliados. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Japón, tras rendirse luego de soportar dos bombardeos atómicos, perdió a Corea, una de sus colonias que fue ocupada por la Unión Soviética y Estados Unidos. Tras el estallido de la Guerra Fría, estas dos potencias dividieron el país en dos estados delimitados por el paralelo 38º: Corea del Norte, el cual estuvo dominado por la URSS y donde se estableció una “Repulbica Popular” dirigida por Kim II Sung; y Corea del Sur bajo la influencia de Estados Unidos, en la cual se estableció una dictadura pro-norteamericana a cargo de Syngman Rhee. Tras el triunfo de la revolución comunista en China y una vez establecida la alianza entre este país y la Unión Soviética, Stalin aceptó un ataque a Corea del Sur, con el fin de recuperar territorios en Asia que compensarían sus pérdidas en Europa, y al mismo tiempo que extendería la influencia del comunismo sobre el continente. Así, el 25 de junio de 1950, las tropas de Kim II Sung atravesaron el paralelo 38º y avanzaron hacia el sur, reduciendo el territorio surcoreano a uno muy pequeño en torne a Pusan. Estados Unidos, por su parte, tuvo una reacción inmediata ante el ataque y ese mismo día el presidente Truman ordenó al general MacArthur que proporcionara a Corea del Sur la ayuda y la protección militar que fuera necesaria. A su vez, la ONU también intervino a través del Consejo de Seguridad, convocado por Washington, y, apro­vechando que el delegado soviético no acudió a la convocatoria, dio su apoyo a Norteamérica que dirigió y financió las operaciones en defensa de Corea del Sur. De la misma manera, Japón, Canadá, Reino Unido, Colombia, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica, Turquía, Grecia, Tailandia, Holanda, Etiopía, Las Filipinas, Bélgica y Luxemburgo, se unieron a los norteamericanos, creando el Grupo de Operaciones Especiales Smith, que estuvo a cargo del General Douglas MacArthur. Esto logró que, en Noviembre de 1950, las fuerzas estadounidenses avanzaran hasta la frontera de Manchuria, desde donde fueron obligadas a retro­ceder al sur del paralelo 38, y que, a principios de 1951, lograran llegar hasta la cuidad de Seúl. En ese momento, el general MacArthur propuso el bombardeo atómico de China con el fin de extender el enfrentamiento y así crear una posibilidad de erradicar definitivamente el comunismo, a pesar de que esto les trajera una futura guerra contra la Unión Soviética. Sin embargo, el gobierno estadounidense rechazó su propuesta y, por lo contrario, lo destituyó de su cargo. Finalmente, el 27 de Julio de 1953, tras una serie de negociaciones entre el presidente estadounidense Dwight Eisenhower, sucesor de Truman, y Gheorghi Malenkov , jefe de gobierno de la URSS que sustituyó a Stalin después de su muerte, se firma el tratado de paz entre las dos naciones, quedando de nuevo como línea de división el paralelo 38º.

La Guerra Fría en América Latina



Cuando las relaciones con la URSS comenzaron a enfriarse, la administración Truman decidió organizar una ofensiva de Guerra Fría en América Latina, que adquirió dos aspectos. El primero era conseguir que los gobiernos latinoamericanos rompieran relaciones con la URSS, lo cual tuvo un éxito notable, ya que todos con excepción de México, Argentina y Uruguay lo hicieron, y el segundo aspecto fue presionar a los gobiernos latinoamericanos para que expulsaran los partidos comunistas. En 1945, una reunión especial de los ministros de Asuntos Exteriores del hemisferio, celebrada en la ciudad de México, acordó en la necesidad de redefinir el sistema panamericano.
El segundo paso se dio en Bogotá, Colombia, en marzo de 1948, con la creación de un organismo: la Organización de Estados Americanos (OEA). Los Estados miembros se comprometían a mantener una solidaridad continental (deseada por EEUU) y una no intervención total (deseada p
or América Latina), junto con los principios de democracia, cooperación económica, justicia social y derechos humanos.
De 1952 a 1954 Estados Unidos firmó pactos de ayuda a la defensa mutua con 10 países latinoamericanos: Ecuador, Cuba, Colombia, Perú, Chile, Brasil, República Dominicana, Uruguay, Nicaragua y Honduras. Los acuerdos comprendían intercambios de equipos y servicios militares, envío de materias primas estratégicas y un compromiso de restricción de comercio con el bloque soviético.

En 1959 la alternativa revolucionaria llega al poder. Fidel Castro se había mostrado como un reformista demócrata contra el dictador Batista en Cuba. A comienzos de 1959, Fidel hizo proposiciones a los soviéticos; a finales de año, Cuba ya recibía ayuda económica desde Moscú. En un año se había dado un cambio total en las relaciones comerciales: de una dependencia comercial aplastante de los EEUU pasó a una dependencia comercial aplastante de la URSS. Desde entonces la ayuda militar soviética comenzó a derramarse en Cuba.

La nueva política, según se anunció en 1961 tenía dos aspectos distintos. El primero era un importante programa de desarrollo económico y una reforma social, bautizada como Alianza para el Progreso y sería llevado a la práctica por los gobiernos democráticos. También se prometió impulsar las entidades multilaterales de EEUU y Europa para que aumentaran el flujo de capital a América Lat
ina.
El segundo aspecto de la política emprendida por EEUU en 1961, consistía en una intensificación de la contrainsurgencia, mediante el cual el gobierno estadounidense ayudaría a América Latina a combatir contra los movimientos guerrilleros.
A EEUU le interesaba identificar y respaldar a los dirigentes reformistas, proporcionándole ayuda económica para lograr el crecimiento y al mismo tiempo ofreciéndoles los medios para vencer a los rivales armados internos que pudieran contar con ayuda soviética o más probablemente cubana. EEUU apostaba por los reformistas anticomunistas para dirigir la marea histórica latinoamericana y producir naciones más prósperas, más igualitarias y por ello más fuertes, con intereses compatibles con los suyos.
Durante estos años, la
CIA siguió llevando a cabo complots para asesinar a Castro, pero todos fracasaron. Mientras tanto Fidel fortalecía su dominio del país y consideró extender la revolución a otras partes de América Latina.
Los soviéticos se envalentonaron por la debilidad estadounidense y decidieron actuar. Durante 1962, inundaron Cu
ba de equipo militar que incluía misiles. EEUU consiguió que la OEA aprobara un decreto contra todos los barcos que transportaran armas a Cuba. Se siguió un alarmante enfrentamiento y los soviéticos acabaron accediendo a retirar los misiles, siempre y cuando EEUU prometiera levantar el bloqueo y diera seguridades de no invadir Cuba en el futuro.
La crisis
de los misiles de octubre de 1962 tuvo grandes implicaciones en las relaciones de América Latina con EEUU y el mundo. Primero se forzó a los soviéticos, mediante la amenaza de ataque directo, a desistir de la ventaja estratégica que trataban de lograr en Cuba. En la práctica se ratifico la hegemonía de EEUU en América Latina, excepto en Cuba. En segundo lugar EEUU prometió no entrometerse en el primer experimento socialista de América Latina. Con el respaldo del subsidio soviético, Cuba se aboco a dos tareas: cimentar la revolución en Cuba y exportarla a otros lugares del continente americano.
En 1970 el fracaso de la
alianza para el progreso era evidente. Además la meta de fomentar la democracia chocó con la de impedir más Cubas. Se esperaba que gobiernos electos fomentaran el crecimiento económico al tiempo que llevaban a cabo una reforma social.
Nixon fue el primer presidente estadounidense que tuvo que tratar con un jefe de Estado marxista electo en Amér
ica Latina. La victoria de Salvador Allende en Chile, fue la prueba de que EEUU, comprometido públicamente con la reforma social, no aceptaría movimientos de izquierda. Aunque el régimen de Allende nunca alcanzó un estado revolucionario, la administración Nixon estuvo determinada a usar cualquier medio para impedir que Allende tomara posesión o, si fallaba esto, para acelerara su caída. EEUU desactivó la inversión privada en Chile, al mismo tiempo que se ordeno a la CIA diseñar un plan para acosar al gobierno chileno. Se gastaron al menos 10 millones de dólares en subsidio a prensa opositora (en especial dirigidas a “El Mercurio”).

La influencia Soviética sobre América Latina

En el gobierno de Nikita Jruschov, la política soviética consistía en desarrollar la industria en los países del Tercer Mundo, las cuales generarían proletariado, y así, la influencia comunista se expandiría con esta nueva clase social. Como ejemplo, tenemos a la Cuba comunista, que poseía una gran presencia de tropas soviéticas en su territorio. Sin embargo, en el gobierno de Brezhnev, la política soviética se redujo al envío de consejeros y abastecimiento material pues la URSS ya no contaba con recursos técnicos ni materiales para continuar una táctica expansiva en el Tercer mundo.